"el objetivo de las clases de lengua extranjera es el desarrollo de la competencia comunicativa lingüística, o sea de entender y expresarnos, es decir, de comunicarnos en la nueva lengua de forma adecuada, y la mejor forma de conseguir esto es ciertamente, comunicandonos ''de verdad'. No hay que estar siempre simulando, sólo hace falta estar un poco atentos a las vivencias e intereses de nuestros alumnos para programar las tareas más significativas''.
Sonsoles Fernández López
Antonia Navarro Blanco
Estoy de acuerdo con las autoras: una tarea verosímil, que recree situaciones interesantes para los alumnos, es más fructífera para el aprendizaje. Una situación cercana a sus necesidades, a su vida real, hace que los alumnos se impliquen incluso emocionalmente; no colocan lo aprendido en un ''apartado de conocimientos'' de difícil acceso, sino que lo integran en su persona. Las tareas han de inspirarse en la vida real, no al revés.
Añadiría a tu comentario que se trata de poner al alumno en el centro del aprendizaje y adaptar el programa para adecuarlo a sus necesidades e intereses en la vida real.
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